Todo gira en torno al dedo… corazón

Desde que Pseudónima decidiese visitar un sex – shop SIN MÍ , cosa por lo que casi no le guardo rencor, y se hiciese con un libro (seamos francas, porque era incapaz de comprar otra cosa), llamado “Kama-Sutra lésbico”, he andado buscando uno para mí. Faltaría más. El caso es que encontrar uno no ha sido fácil ni mucho menos,  y no voy a decir la de datos que he tenido que meter en google hasta dar con uno acorde a mis exigencias.  Y es que el anteriormente citado, no es que esté mal, pero trae algunos dibujitos, así como a lápiz, y poco más. Yo buscaba alguno más visual, con fotos que no fuesen tampoco de mujeres fingiendo y que aquello no se lo creyese nadie. Quería algo que al verlo, me viese reflejada. Que relatase la realidad que vivimos, nuestras prácticas y nuestros gustos, o al menos, una aproximación.

Y voila, apareció un dedo, concretamente el corazón. Claro, hubiese ayudado que el libro se llamase Kama- Sutra, en vez de “Tu dedo corazón”, porque claro a la hora de buscarlo, hubo que insistir un poco. Sin embargo no vamos a decir que no es poético el título. Al principio pensé, “perfecto, con ese título mis padres no creo que caigan en el contenido, y lo podré poner en la estantería entre el Quijote y el de Historia de España vista desde el arte”. Error. La editorial “egales” y el subtítulo, “la sexualidad lesbiana: imágenes y palabras”, eran ya demasiados datos. Por suerte para mí, lo venden en la Casa del Libro, en Madrid, y me ahorré el pasar a una librería especializada en temática homosexual, donde sabía que lo iba a encontrar de forma segura.

No llevaba demasiada idea a cómo sería el libro. Había leído algunos comentarios y tenía buena crítica. Llegué a la librería, busqué el apartado de sexología (vale, no lo busqué porque sabía donde estaba, simplemente me dirigí hacia él) y alcé la mirada hasta localizarlo. No podían haberlo puesto más alto. Tuve que buscar uno de esos mini-caballos de madera a los que te subes y en tres cómodos escalones alcanzas el cielo. Miré a mi alrededor dos veces antes de coger el libro. Bien, nadie miraba. Lo cogí, bajé rápidamente, coloqué el caballo lejos de mí, y busqué un rinconcito seguro en el cual abrir mi última presa.  No sin antes mirar a ambos lados de nuevo, abrí el libro por la mitad. Vi dos cuerpos desnudos. Lo cerré. Miré de nuevo a mi alrededor. Nada, todo el mundo a su bola. Lo vuelvo a abrir. Más cuerpos desnudos. Me entra calor (remarco que debido a la vergüenza, que aquí hay mucha mente sucia), me pongo roja, morada, beige, azul… paso las hojas rápido. Lo cierro. Saco el móvil, le mando un sms a Pseudónima haciéndole  constar lo que tengo entre las manos.

Ya más relajada, saco mi vena intelectual y busco el índice, para saber de qué va el asunto. Y con cara de llevar entre las manos un libro de recetas de cocina (al fin y al cabo… de comer iba la cosa) me dirijo hacia la caja. Hay cola. Abortamos plan. Me paseo por autoayuda, por historia, y por medicina. Vuelvo a la caja. Perfecto, una persona y pagando. Como si no fuese conmigo y con la portada del libro contra mi cuerpo me pongo frente a la señorita, que amable me saluda. Le doy el libro, con la portada mirando al suelo. Le da la vuelta. Me mira. Miro al horizonte. Aprieto los dientes. Debato con mi subconsciente si decirle “que es para regalo”. “Eres una pava”, concluyo. Y colorada cual pimiento pago, cojo el libro en su bolsita y huyo.

Lo malo de estas cosas es descubrir lo tonta que puedo llegar a ponerme por una chorrada. Lo bueno, es que tengo un libro  más en mi colección lésbica. Vale, colección tal vez no se pueda llamar, que la forma únicamente la trilogía de Lola Vanguardia (Con Pedigree, Plumas de doble filo, La mansión de las tribadas). El pobre dedo corazón sin embargo no se lucirá en mi estantería, y ha sido guardado en un lugar de alta seguridad. Un lugar en el que ni yo miro desde hace cuatro años: la carpeta con los apuntes de primero de carrera.

Sin embargo, como sé que andáis ansiosas por saber cómo son las fotos del libro, os dejo unas instantáneas. Ahora toca práctica …

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P.D. He elegido las menos explícitas y “fuertes”. Pero haceos una idea…

Ambientadas…

Tras saber a ciencia cierta que Azulada y NiñaT algún día se dejarán caer por los madriles, ya he comenzado a pensar qué vamos a hacer con ellas. Azulada tiene cara de niña buena, y de no haber roto un plato en su vida, así que creo que la mejor opción es meterla en un pub de esos de bolleras, en el epicentro de Chueca.

Claro, ahora el problema reside en que ni Pseudónima ni yo tenemos lo que hay que tener para meternos en uno. No es miedo, es… repelús. Hemos vivido demasiados años siendo heteros, y claro, aún tenemos algunos prejuicios y bloqueos que no hemos podido abordar. El sábado salimos al teatro, y luego paseamos por Chueca y de paso también nos quedamos en el barrio para cenar algo. En los planes entraba una copa después de dicha cena pero…

No os puedo describir la imagen de mi chica y yo por allí. Si algún día estáis paseando o de copas y veis a dos chicas cual cohete recorrer las calles, sin mirar atrás, ni a los lados… saludadnos (si podéis) que somos nosotras. Dimos todas las vueltas posibles al barrio, nos asaltaron chicos y chicas (dos) y nos dieron tarjetitas:DSC08599

Podéis ver la de vueltas que dimos, porque recogimos tarjetas más de una vez de mano de la misma mujer. Todo hay que decirlo, tengo cierta curiosidad por saber cómo es el “ambiente” de uno de esos bares, pero requisitos que deben cumplir para que yo me meta, y que ninguno cumplía:

- Verse desde el exterior lo que hay dentro.

- Usar luz normal de pub/discoteca, en vez de neones azules.

- No estar lleno de camioneras.

- Que no tenga un nombre que suene a “reunión de desviadas”

- Que la música sea decente.

Yo no puedo confiar en una discoteca cuyo reclamo es una mujer que cuando nos dijo “chicas, ¿una copa?”, pensé: ¡ Sólo se me ocurre a mi venir a Chueca a ligar con hombres!. Y no porque la mujer fuese fea o masculina, no no no, es que tenía la voz a lo Rosana, pero en grave. Y claro, si juntamos la velocidad a la que íbamos andando, y que no la vi, sólo la escuché… pues eso.

Tenían que crear un pub para principiantes o algo, que yo no sé dónde meterme. Y claro, si vas en grupo pues como que da más igual, entras donde sea y que sea lo que tenga que ser. Pero Pseudónima y yo, a cual más cortada, y más “eso no va conmigo”, pues claro, al final nos fuimos a casa a … tomarnos un cola-cao. Sí, que no sabéis el frío que ha hecho este fin de semana.

Resumiendo, si es que hay algo que resumir, que se aceptan consejos (si es que tenemos solución), y si no, pues… Azulada… ¿¿nos llevarás a conocer el ambiente madrileño??

Deberes

Sintiéndolo mucho, se cierra ya la anterior encuesta dando la "victoria" a las muchachas multiorgásmicas sólo por un voto. Pseudónima quiere impugnar la encuesta pero no hay marcha atrás, ella es "menos común" que yo. Tenemos mil debates internos en la relación y no todos son referentes al sexo (sólo el 99%). Tenemos también nuestras charlas sobre cosas banales y como ella es así, pues me ha dicho que "pregunte en el blog" sobre la última tontería que hemos debatido.

Resulta que la niña ha visto un videoclip en la televisión (mira que le tengo dicho que no la vea), y no sabe si es una paranoica, si sí o si no, si tiene un problema o tiene dos (si me contamos a mi). El caso es que ella ve el siguiente videoclip que voy a poneros a continuación, y cree que "están liadas". Sí, es que a ella le sobran las miradas, las escenas "familiares" y su cabecita para pillar cualquier secreto. Yo en principio, no he notado más que complicidad. No veo sexo en sus miradas.

Amigas/os lectora/es, ¿qué veis?









De orgasmos va la cosa

Me iba a poner a tocar la guitarra, pero ha sido empezar y al tercer acorde darme una cuerda un latigazo en la mano. Así que como hasta que no abran y me deje de dar pereza y salga a comprar una nueva no podré tocar, pues ale, a actualizar esto.

Existe una creencia que ya adelanto que es un mito bastante extendida que asegura que el sexo entre dos mujeres es una pasada, porque las mujeres nos conocemos a nosotras mismas y claro, sólo queda ampliar horizontes y plasmar nuestros conocimientos fuera de las fronteras ya conocidas. Todo mentira. Nada es innato, y hay que cogerle el truco, currárselo y darle tiempo a la madre experiencia. Yo no es por nada, pero la primera vez que tuve a Pseudónima una mujer delante no sabía por donde empezar. Decir que estaba totalmente perdida tal vez quede muy exagerado, pero algo así fue. Y es que resulta que no todas las mujeres del mundo son como yo. Menudo chasco. Casi veinte años practicando para que cuando lo puedo poner en uso y fardar, no funcione. En ese momento entendí a mi exnovio, pobre, cuando no sabía ni qué hacer conmigo. El caso es que últimamente están todos los blogs muy sexuales. El otro día aprendí que yo era ipsofílica y no lo sabía, entre otras cosas no dignas para contar, así que aquí se va a hablar de orgasmos.

Según el “Kama Sutra lésbico”, que aún no me he leído, y basándonos siempre en la opinión de Pseudónima que es la que ha monopolizado el librito, hay muchos tipos de orgasmos (¿muchos?, lo dejaremos en diversos). El caso es que cada mujer es un mundo, y como yo no he recorrido mucho mundo, pues la documentación va a ser escasa. Pero menos da una piedra.

Para romper el hielo y esas cosas, pues voy a poner un esquema de mi forma de vivir el momento:

FF Voilá. Pues esto se lee de la siguiente manera: el eje X (ejem, el horizontal para las que estén más perdidas), se corresponde con el tiempo. El eje Y, el vertical, es el grado de calentón, las ganas vamos. La línea morada que parece el electrocardiograma de un octogenario viendo porno, representa la excitación. No he querido extenderme mucho con la gráfica pero sube, sube, sube, y acaba casi rozando el infinito o conmigo dormida. Bueno, pues se puede decir que yo necesito que se lo curren poco conmigo antes de pasar a mayores. Tengo buena imaginación y me monto mi propia película antes de que se den hasta las condiciones óptimas para que tenga lugar un encuentro sexual. Sin embargo mi mente se activa y empieza a anticiparse, y claro una que no es de piedra, pues se pone a tono. Así resulta que cuando llega el momento de la verdad, pues claro, me emociono. Por eso la línea morada no empieza de cero, sino de 100. Yo no sé si es la edad o qué, pero vamos que mi cuerpo necesita o pide más de lo que debería. A mi no me importa, a Pseudónima tampoco porque me aguanta cuatro días al mes, si no ya veríamos. El caso es que ella dice que soy como un “perrico”, y no precisamente porque me pase el día detrás de ella…

Yo creo que lo que me pasa es que aún no se me han asentado las hormonas y espero que jamás lo hagan. Por si fuera poco, tengo la capacidad yo no sé si buena o mala de enlazar orgasmos. Vamos, que puedo tirarme horas si me aguanta el cuerpo si me apetece, lo que no es nada saludable ya que aquello de “venga, este el último y me pongo a hacer algo útil” se convierte en algo que nunca llega. En el fondo, doy gracias a mis dioses porque Pseudónima es totalmente opuesta a mi, porque si no nuestra relación sería totalmente entre cuatro paredes y sobre un colchón, y yo no conocería nada de Madrid.

Como era de esperar, también he hecho el esquemita de Pseudónima, que ella misma se ha molestado en describirme. ddd Todo funciona como en el mío. Calentón versus tiempo. A ella el esquema le empieza casi a cero, y que eso suba a 1, 2 o 6 resulta que depende de los preliminares. Vamos, dar besos y esas cosas que resulta que a mi me aburre. Claro, yo cuando llega ese momento ya estoy con un calentón que lo que quiero es pasar a temas importantes, y ella quiere besitos y mimos. Y claro, pues … pues… eso. Estaba toda traumatizada porque tenía que pedirle/explicarle no se qué de los preliminares a una chica. Vamos, que igual que yo pensaba que todas las chicas eran como yo y que al juntarnos dos en una cama no iríamos jamás a trabajar ni tendríamos vida social, ella pensaba que todas las chicas venían con el gen de dar preliminares. Yo casi que voy a pasar a llamarla Preliminada, que le pega más. Ella os pondría una explicación rarísima de cómo el orgasmo depende de los mimos previos, y su intensidad y no se qué también. Pero es que como si eso de dar besos no me aburriese lo suficiente, resulta que la niña una vez que llega al máximo su gráfica, las ganas caen en picado a cero, y se vuelve intocable. Vamos, que necesita lo que un chico, un rato, y yo a ver qué hago en ese rato. Que eso de tener una chica desnuda en mi su cama y no atacar me cuesta. Que soy humana.

En fin, yo soy de las que piensan que el mayor órgano sexual es la cabeza, el cerebro vamos. Y que no hay nada mejor y más efectivo que la “predisposición a”. Sin embargo conocerse y conocer a tu pareja es esencial al menos para pasar un rato satisfactorio y agradable. Y una vez que eso se logra y se tiene complicidad y confianza…que tiemblen.

Dejo una encuesta en la columna de la derecha. La que quiera, ya sabe.

Momento cursifilosófico

No hay nada más sobrecogedor que un desnudo “emocional”. Esos momentos en los que las palabras se te agolpan en la garganta, y no las puedes retener. Esas veces en las que o lo dices, o explotas. No hay nada más peligroso que hacerlo. Mostrar lo que sientes, lo que eres, lo que guardas. Quedas indefens@ ante la otra persona. Puedes ser correspondido, puede que no.  A mi siempre me ha dado miedo hacer el ridículo en ese momento. Parecer ñoña, sensible en exceso, cursi. Me ha dado miedo que a la otra persona le suene a poco, o a nada. O que directamente, ni le suene. También puede darse el efecto contrario, que a la otra persona se le encienda la vena sentimental y se ponga a llorar, o comience su discurso mil veces más subido de azúcar que el tuyo. Sinceramente, no sé qué prefiero.

Es por ejemplo, el primer “te quiero”, un momento crítico en la relación. Dicen que pierde el que lo dice primero. Yo no sé si eso es cierto o no, pero es verdad que si tras tu declaración se produce el silencio de la otra persona, sientes que has hecho el ridículo. Para mí, los sentimientos son muy difíciles de expresar. Una vez me dijeron que tras un estudio, habían descubierto que los hombres y mujeres habitantes de este planeta, no teníamos suficientes palabras para definir algunas cosas o colores que éramos capaz de percibir con la vista, es decir, de ver. Y digo yo, si muchas veces no tenemos palabras que reflejen lo que vemos, cómo hacer llegar lo que sentimos de forma que suene tan intenso como lo sentimos. Es muy complicado. Y es difícil sin hacerlo caer en la rutina, sin que suene a “más de lo mismo”, sin que pierda su valor inicial.

En una relación, no creo que sea bueno repetir mucho un “te quiero”. Creo que las palabras deben conservar siempre su valor, y ser reservadas para cuando realmente lo estás sintiendo tan fuerte que necesitas decirlo. El amor, el enamoramiento, van unidos a otros muchos sentimientos y experiencias, y dichos sentimientos son los que realmente deben florecer en frases y detalles. Creo que es vital en una pareja cuidar la relación con detalles, que parece que con el paso de los años se van difuminando, distanciando en el tiempo, hasta desaparecer. Parece que la necesidad, a veces vital, de un “te quiero”, pasa a veces a ser mera rutina, o a no ser.

Tengo la suerte de haber dado con alguien que tiene una forma de sentir similar a la mía. Una forma de expresarlo, de valorarlo y de hacerlo recíproco. Tengo la suerte de saber que sus te quiero, son TE QUIERO. Tengo la suerte de que un día cualquiera, a una hora cualquiera, me llegue un mensaje de texto al móvil, y que se me alegre el día.

 

Me gusta tu caminar felino y la suavidad de tu voz.
Me gusta tu mirada segura cuando estás sobre mi y el gesto de tu boca al estremecer.
Me gustan tus ojos inocentes y tus palabras adultas.
Me gusta la valentía con la que defiendes tu vida y me gusta ser parte de ti.
Me gustas mucho, mi animalito irracional.

                                                                                                   sms  Pseudónima

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Tiene la suerte de leer, esté donde esté, lo que mi alma opina de ella.

 

Me gusta tu mirada, tus manos. Tu ropa pija y cuando estás desnuda.
Me gusta cuando te tapas la cara mientras estoy dentro de ti.
Me gusta cuando debatimos y cuando te interesas por mis gustos.
Me gusta cómo me cuidas y me mimas. Cómo me haces reaccionar si me bloqueo.
Me gustas tú, enterita, tu mundo. Y lo que renace cuando estamos juntas.

                                                                                                             sms Ixchel

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Tenemos la suerte de habernos encontrado.

 

Sois encuestad@s

¿Os da morbo?



Bueno, pues tras un intenso día de encuesta, quito la imagen que me empieza a dar grima/miedo abrir el blog. Y de paso también el cartelito de "cuidado, porno". Para los que se la hayan perdido, pues qué decir... Se trataba de la imagen de cierto órgano reproductor femenino, depilado (cual pollo) y con un piercing en el clítoris.

El resultado de la encuesta ha sido desolador. Sólo Biónica me ha apoyado y muuuuuuuy de lejos. Ya os vale. De todas formas decir en mi defensa que no me lo haría, pero no sé por qué lo veo, y algo se me enciende. Morbo, única y exclusivamente. Es como ver una peli porno, que no te gusta, no lo entiendes, te parece un asco, pero tu cuerpo reacciona y te excitas.

En fin, pues gracias por la inestimable participación a todos y quien quiera añadir algo, ya sabe.

Me hacen confesar…

Uno de los blogs que sigo me ha lanzado un meme. Y como buena chica que soy, que lo soy, voy a proceder a su realización.

Promociona el blog que te ha invitado: El placer de una buena idea

En primer lugar, piden promocionar el blog que te ha invitado. En este caso, se trata del blog de Jesús Sarmiento, y titulado “El placer de una buena idea”. Lo descubrí por casualidad, creo que a través de otro blog pero ahora mismo ni me acuerdo. Es muy bueno (yo sólo sigo cosas de calidad, por favor), y tiene de todo. Cosas curiosas, graciosas, ingeniosas, innovadoras, creativas… lo mismo te encuentras con un post muy serio, sobre un tema de actualidad, que otro totalmente desenfadado y curioso. Incluso, como se puede observar, hace memes. Así que yo dejo desde aquí una invitación a todo el que quiera a echarle un vistazo, porque merece la pena.

Cuenta 10 cosas sobre ti con honestidad.

Bueno, la honestidad es muy relativa. Depende de qué tema se trate o sobre qué haya que ser honesto, pero yo doy fe de que las diez cosas que a continuación van a quedar reflejadas, son totalmente ciertas:

1º.- No ingiero alimentos (bebidas si, muy lentamente y sólo en caso de total necesidad) si estoy en una primera cita o con gente que no conozco o no tengo confianza. Tiene múltiples desventajas, como por ejemplo: una vez me lancé a la aventura y me fui a pasar tres días a la casa de una chica que había conocido por internet. Sí, la conocía, pero no en persona. Pasé tres días casi sin ingerir alimentos. Lo primero que hice al llegar a casa, fue liarme con la nevera.

2º.- Me encanta hacer cosas sola. Pasear sola, ir de compras sola, hacer deporte sola. Saber que cada paso que dé, cada cosa que compre, cada giro de calle que haga, será sólo y exclusivamente porque yo quiero. Me gusta no ir pendiente de nadie, ni que nadie me quite las ideas. Odio eso de ir de compras con mi madre o con alguien, y que cuando tu eliges algo que a ti te gusta, se las arregle para que cambies de opinión. Me gusta pasear sola, con mi perro. Hablar con él, indicarle cuando cruzamos o cuando nos paramos en un escaparate. Adoro la cara de la gente cuando ven a una chica de apariencia “frágil” con un perro que parece un toro. Me gusta cuando se apartan a mi paso, y me miran con cara de miedo y desconfianza.

3º.- Soy muy poco patriótica. Siempre me he planteado la posibilidad de hacer vida fuera de nuestro país, y aunque sé que hay ciudades muy bonitas aquí, y lugares que adoro (Asturias, patria querida), creo que la mentalidad y la forma de funcionar que tenemos los españoles deja mucho que desear. Parece que somos de extremos, pasamos de dictaduras a excesiva libertad y falta de autoridad, para volver a acabar en dictaduras y pasar de nuevo a falta de autoridad y libertad… Me gusta España, la mentalidad de los españoles ya menos.

4º.- (Uf, aún voy por la cuarta) Me enfado poco, pero bien. Es decir, poseo paciencia, y soy totalmente pacífica. Nunca me he peleado con nadie, al menos no con mujeres, y con hombres pues algunos cruzamientos de cara con la mano llevo en mi historial. No demasiados, no os asustéis, tal vez cuatro o cinco. Soy más de acumular y poseo la fea habilidad de hundir con palabras a las personas. Y es que ya se sabe, un bofetón te deja dolorida la cara unos minutos, pero cuatro palabras bien dichas permanecen mucho más tiempo en la memoria. Aunque es un mal hábito que estoy dejando, y como me estoy haciendo adulta he optado por controlarme, sigo manteniéndolo vivo para usarlo con mis enemigos (que nacen, crecen, se reproducen en cantidades industriales, y se arrepienten). Estoy en contra del uso de la violencia pero sé que en esta vida en muchas ocasiones, o hundes o te hunden. Y como he probado ambas experiencias, he llegado a la conclusión de que me gusta mucho más hundir, cuando alguien viene a hundirme.

5º.- Si alguien me impone respeto/admiración/ o me pone, directamente, y ese grado de imposición es elevado, me vuelvo idiota. Escribiendo puedo alagarme hojas y hojas, escribir sobre cualquier cosa, sobre historia, sobre amor, o escribir un relato erótico. Pero ante una persona a la que admiro profundamente o hacia la que sienta una atracción sexual, me vuelvo tonta. Monosílabos, miradas al suelo, y esquivos. Es algo que estoy en proceso de cambiar también, y creo que progreso adecuadamente. Hasta entonces, Keira, si lees esto, no me llames para cenar aún, espera unos meses.

6º.- Me gusta mucho todo lo que tiene que ver con el sexo, y no me refiero solo a la práctica. Supongo que eso de que mis padres optasen por dejarme ser autodidacta, porque a ellos les da corte, me ha hecho el leer sobre el tema desde muy pequeña, y el tener conocimientos que sé que jamás necesitaré. Sin embargo, mi mente, mi forma de hablar sobre un tema, y mis ganas, van mucho más lejos que mi cuerpo. Soy muy tímida, para mi pesar, y aunque también me gustaría cambiar eso, creo que soy así de fábrica, y que viene grabado a fuego en algún gen. Así que, por culpa de dicho gen, no vivo todo lo que me gustaría, ni hago todo lo que imagino. Eso si, escribirlo si puedo. Es otra de las cosas que trabajo por cambiar.

7º.- Tengo un imán para la gente rara/violenta/deprimente. Entre mis conocidos abunda ese perfil. Debo tener cara de ONG o algo. Luego están los que sólo buscan un polvo, pero esos no hacen mal a nadie y es divertido ver sus tácticas para conseguirlo. Sin embargo, odio a los que se pasan el día deprimidos, y te lo cuentan como si fuese algo nuevo y sustancial en sus vidas. Tienen trabajo, amigos, familia, y dinero. Pero les deprime cualquier chorrada y se les viene el mundo encima. Y te lo cuentan. Me aburren.

8º.- Soy una chica que sabe escuchar, por eso tiendo a hablar poco. Se conoce mucho mejor a la gente si uno se limita a escuchar. También soy de las que no preguntan, casi nunca. Soy de las que piensan: hay confianza, sabe que me importa, que soy su amiga, si le pasa algo, si quiere algo, ya me lo contará. No soy cotilla, no pregunto. A veces eso trae algún malentendido, porque la gente cree que no me importa lo suficiente. Pero me importa, solo que no me gustan las intromisiones en algunos temas.

9º.- Soy un poco elitista y superficial. Me gusta que la gente de la que me rodeo tenga una gran belleza interior, en el sentido de que sepan hablar, sean cultas, divertidas, serias, con ambición, aficiones, tiernas, comprensivas, fuertes, cercanas… valoro más el interior de las personas que me rodean que su exterior. Porque sé que lo de fuera degenera, y el interior crece. Pero aún así, a veces prejuzgo solamente por el físico. Ya no sólo lo guapo o lo feo que alguien pueda ser, lo gordo o lo delgado, lo alto o lo bajo. Es la sensación. Que no me guste su mirada, por ejemplo. Y hay veces que paso de conocer a alguien, sólo porque por los ojos no me entra. Si, soy un monstruo.

10º.- Adoro los animales y la vida. Me encanta tener animales y seres vivos bajo mi responsabilidad. Cuidarlos, verlos crecer e interactuar con ellos. Me gusta saber que me necesitan para vivir, y que yo les necesito a ellos. Son una pequeña responsabilidad sin la que me costaría vivir.

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Estudiante desde que tengo uso de razón, bisexual desde que opté por dejar de razonar. Tímida, reservada, desconfiada y con tendencia a analizarlo todo. Aficionada a muchas cosas y a pocas personas. En fin, un sol de niña xDDD
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